Que tu hijo respire por la boca mientras está resfriado no significa necesariamente que exista un problema. La situación cambia cuando mantiene la boca abierta con frecuencia, también cuando está descansando o durmiendo, o parece tener dificultad para respirar cómodamente por la nariz.
La respiración bucal en niños puede tener distintos motivos. Algunos tienen que ver con la vía respiratoria y otros pueden coexistir con características del desarrollo de la boca, como un paladar estrecho, una mordida alterada o dificultades para mantener los labios cerrados en reposo.
Por eso no debemos empezar pensando en un aparato. Primero necesitamos entender qué está ocurriendo y, si existen signos respiratorios, valorar también si hace falta la participación del pediatra, el otorrino u otro profesional.
¿Es normal que un niño respire por la boca?
Respirar por la boca de forma puntual puede ocurrir cuando el niño tiene la nariz congestionada, está resfriado o realiza un esfuerzo físico.
Lo que merece más atención es que la respiración por la boca se convierta en el patrón habitual, especialmente cuando aparece también durante el sueño o en momentos de reposo.
No podemos determinar la causa simplemente observando que mantiene la boca abierta. Puede existir una dificultad para respirar por la nariz, un problema funcional o diferentes factores al mismo tiempo.
Por eso tampoco es suficiente decirle continuamente que cierre la boca. Si necesita abrirla para respirar con comodidad, debemos averiguar primero por qué.
Qué señales pueden observar las familias en casa
Una de las ventajas de este problema es que muchas de las primeras señales se pueden observar fuera de la consulta.
Conviene prestar atención si el niño:
- duerme frecuentemente con la boca abierta;
- mantiene los labios separados mientras ve la televisión, lee o juega tranquilamente;
- respira por la boca también durante el día;
- ronca de forma habitual;
- se despierta con la boca seca;
- parece tener dificultad para mantener los labios cerrados sin esfuerzo;
- presenta congestión nasal con frecuencia;
- adopta una postura oral abierta de manera constante.
Una de estas señales de forma aislada no nos dice qué está ocurriendo ni significa que necesite ortodoncia.
Sin embargo, cuando aparecen de manera habitual sí merece la pena incluir la respiración dentro de la valoración. De hecho, es una de las señales que pueden indicar que tu hijo necesita una revisión de ortodoncia, especialmente si también observamos cambios en la mordida, falta de espacio o un paladar estrecho.
¿Por qué puede respirar un niño por la boca?
No existe una única causa y no todas pertenecen al ámbito odontológico.
Cuando respirar por la nariz resulta difícil
Hay niños que recurren a la boca porque el paso del aire por la nariz está dificultado.
Entre los posibles motivos encontramos congestión mantenida, rinitis, alergias u otras alteraciones de la vía aérea. El tamaño de las amígdalas o de las adenoides también puede formar parte del problema en determinados niños.
Desde la consulta de ortodoncia podemos detectar señales que aconsejen estudiar esta posibilidad, pero no diagnosticamos una obstrucción respiratoria ni un trastorno del sueño. Cuando existe esa sospecha, lo adecuado es coordinar la valoración con el profesional médico correspondiente.
Cuando la postura de boca, labios y lengua se mantiene en el tiempo
También observamos cómo coloca el niño los labios y la lengua cuando está en reposo y cómo realiza determinadas funciones.
La boca, los músculos, la lengua, los dientes y los maxilares forman parte de un conjunto. Por eso, cuando existe un patrón funcional mantenido durante el crecimiento, nos interesa comprobar si está coexistiendo con cambios en la mordida o en las arcadas.
Eso no significa que podamos atribuir cualquier problema ortodóncico a la respiración bucal.
Si tu hijo respira habitualmente por la boca y quieres comprobar cómo se están desarrollando su paladar y su mordida, podemos valorarlo.
¿Qué relación puede tener la respiración bucal con el paladar y la mordida?
Aquí es importante evitar una explicación demasiado simple.
No podemos decir que respirar por la boca vaya a provocar necesariamente un paladar estrecho o una mordida concreta. No todos los niños que respiran por la boca desarrollan las mismas características dentales o faciales.
Sí sabemos que existe una asociación entre respiración bucal mantenida y determinadas características del desarrollo dentofacial.
Anchura del paladar y de las arcadas
En algunos niños respiradores bucales observamos arcadas superiores más estrechas o determinadas características de la forma del paladar.
Una revisión sistemática reciente encontró diferencias en la anchura de las arcadas y una mayor frecuencia de mordida cruzada posterior entre los niños con respiración bucal analizados. Sin embargo, los resultados no permiten afirmar que la respiración por la boca sea por sí sola la causa de todas esas alteraciones.
Cambios en la mordida
La respiración bucal también puede coexistir con:
- mordida cruzada posterior;
- mordida abierta;
- falta de espacio;
- diferencias en la relación entre ambos maxilares;
- dificultades para conseguir un buen sellado labial.
Precisamente por eso, en lugar de intentar deducir el tratamiento a partir de un único síntoma, estudiamos cómo está creciendo la boca de ese niño en concreto.
Qué revisamos cuando un niño respira habitualmente por la boca
En Raga no nos fijamos únicamente en si los dientes están rectos.
Cuando una familia nos cuenta que su hijo respira con frecuencia por la boca podemos valorar, entre otros aspectos:
- la anchura del maxilar superior;
- la forma del paladar;
- cómo encajan las arcadas;
- si existe mordida cruzada, abierta u otra alteración;
- el espacio disponible para los dientes;
- cómo están erupcionando los dientes definitivos;
- el crecimiento de los maxilares;
- el sellado de los labios en reposo;
- la postura oral;
- determinados hábitos;
- y si existen signos que aconsejen una valoración médica complementaria.
Todo esto forma parte de una valoración de ortodoncia infantil en Manresa.
Y el resultado no tiene por qué ser empezar un tratamiento. A veces simplemente comprobamos que el desarrollo es adecuado y hacemos seguimiento. Otras veces detectamos una alteración ortodóncica que sí merece actuar durante el crecimiento.
¿Un expansor de paladar puede hacer que deje de respirar por la boca?
No debemos indicar un expansor simplemente porque un niño respire por la boca.
Un expansor tiene una función ortodóncica concreta: modificar la anchura del maxilar superior cuando existe una alteración que justifica ese tratamiento y el momento de crecimiento es adecuado.
Si encontramos un maxilar estrecho, podemos estudiar si la expansión está indicada. Pero eso no significa que el aparato vaya a solucionar automáticamente el motivo por el que el niño respira por la boca.
Hay estudios que han investigado cambios respiratorios después de la expansión maxilar y se han descrito mejoras en determinados pacientes, pero la evidencia no justifica utilizarla como tratamiento general para cualquier niño que respira por la boca o presenta un trastorno respiratorio.
Por eso, en nuestro artículo sobre el expansor de paladar en niños partimos primero del diagnóstico ortodóncico: debemos saber si realmente existe un problema de anchura que necesitemos corregir.
¿Cuándo conviene consultar al pediatra u otorrino y cuándo al ortodoncista?
En muchos casos las dos valoraciones no compiten entre sí. Responden a preguntas diferentes.
Cuándo debemos valorar la parte respiratoria
Conviene comentarlo con el pediatra o valorar una revisión otorrinolaringológica cuando existen signos como:
- dificultad persistente para respirar por la nariz;
- congestión nasal muy frecuente;
- ronquido habitual;
- pausas respiratorias observadas durante el sueño;
- despertares relacionados con dificultad respiratoria;
- sueño muy inquieto acompañado de otros síntomas respiratorios.
Respirar por la boca o roncar no permite diagnosticar apnea del sueño. Si existen signos compatibles con un trastorno respiratorio durante el sueño, el diagnóstico corresponde al ámbito médico.
Cuándo tiene sentido una valoración de ortodoncia
Desde ortodoncia nos interesa especialmente revisar al niño si, además de respirar habitualmente por la boca, observas:
- paladar aparentemente estrecho;
- dientes superiores que muerden por dentro de los inferiores;
- falta de espacio;
- mordida abierta;
- dificultad para cerrar los labios;
- mandíbula que se desplaza al cerrar;
- o dudas sobre cómo están creciendo los maxilares.
No hay que esperar necesariamente a que todos los dientes definitivos hayan salido. El momento adecuado depende del problema que exista, y una revisión temprana no significa comenzar tratamiento. Puedes ver con más detalle cuándo llevar a un niño al ortodoncista por primera vez
¿Todos los niños que respiran por la boca necesitan ortodoncia?
No.
Esta es probablemente una de las ideas más importantes del artículo.
Después de valorar a un niño podemos encontrarnos con situaciones muy diferentes:
No existe una alteración ortodóncica que necesite tratamiento
Podemos comprobar que la anchura de las arcadas, la mordida y el crecimiento evolucionan correctamente.
En ese caso no indicaremos un aparato únicamente porque respire por la boca.
Existe un problema que solo necesita seguimiento
Puede haber alguna característica que queramos controlar mientras el niño crece, sin necesidad de intervenir todavía.
Existe una alteración que podemos tratar durante el crecimiento
Si encontramos, por ejemplo, un problema transversal del maxilar, una mordida cruzada u otra alteración que se beneficia de actuar en ese momento, podemos plantear el tratamiento adecuado.
Necesitamos además una valoración médica
Si lo que observamos hace sospechar que existe una dificultad respiratoria, debemos estudiar esa parte con el profesional correspondiente.
La clave está en no confundir una señal con un diagnóstico ni un diagnóstico con un tratamiento concreto.
Si tienes dudas o quieres reservar una visita con nuestros especialistas, rellena el formulario y te contestaremos lo antes posible.
Preguntas frecuentes sobre la respiración bucal en niños
¿Respirar por la boca cuando está resfriado es preocupante?
No tiene el mismo significado que hacerlo habitualmente. Durante un catarro o una congestión nasal es normal que el niño recurra temporalmente a la boca para respirar. Lo que conviene revisar es que ese patrón se mantenga cuando ya puede respirar normalmente por la nariz.
¿Que mi hijo ronque significa que tiene apnea del sueño?
No. Roncar no permite diagnosticar apnea, aunque un ronquido frecuente merece comentarse con el pediatra, especialmente si observas pausas respiratorias, despertares o dificultad para respirar durante el sueño.
¿Puede necesitar una revisión de ortodoncia aunque tenga los dientes rectos?
Sí. La ortodoncia infantil no estudia únicamente la alineación de los dientes. También valoramos la anchura de las arcadas, la mordida, el crecimiento de los maxilares, el espacio y determinados aspectos funcionales.
¿Tengo que recordarle constantemente que cierre la boca?
Decírselo no soluciona necesariamente el problema. Si mantiene la boca abierta porque tiene dificultad para respirar por la nariz o existe otro factor funcional, primero debemos identificar la causa.
¿Es buena idea taparle la boca por la noche para que respire por la nariz?
No recomendamos hacerlo por cuenta propia. Antes hay que comprobar que el niño puede respirar correctamente por la nariz y averiguar por qué mantiene la boca abierta. Forzar el cierre no sustituye una valoración de la causa.
¿Una respiración bucal mantenida siempre acaba produciendo un paladar estrecho?
No. Existe una asociación entre respiración bucal y determinadas características dentofaciales, pero no todos los niños desarrollan las mismas alteraciones y no podemos atribuirlas a una única causa. La exploración individual es la que nos permite saber qué está ocurriendo.
Si tu hijo respira por la boca, revisemos también cómo está creciendo su boca
Respirar por la boca de vez en cuando no es lo mismo que hacerlo cada día. Cuando se convierte en algo habitual, conviene averiguar por qué ocurre y comprobar si además existen cambios en el paladar, la mordida o el crecimiento de los maxilares.
En Raga Manresa podemos valorar la parte dental y ortodóncica, explicarte si el desarrollo de la boca es adecuado y decidir si basta con hacer seguimiento, si existe una alteración que podamos tratar durante el crecimiento o si conviene complementar la revisión con una valoración médica



