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Cómo saber si tu hijo necesita ortodoncia: señales a tener en cuenta

Cómo saber si tu hijo necesita ortodoncia

Los dientes torcidos son una de las señales más fáciles de reconocer, pero no son la única razón para revisar la mordida de un niño. Algunos problemas de ortodoncia están relacionados con la falta de espacio, la forma en la que encajan los dientes, el crecimiento de los maxilares o determinados hábitos orales.

Además, no todas las alteraciones son visibles para las familias. Un niño puede tener los dientes aparentemente rectos y, aun así, presentar una mordida cruzada posterior, una desviación de la mandíbula o dificultades en la salida de los dientes definitivos.

Realizar una valoración durante el crecimiento nos permite diferenciar entre cambios normales del recambio dental, situaciones que solo requieren seguimiento y problemas que podrían beneficiarse de una intervención temprana.

En nuestra clínica valoramos la posición de los dientes, la mordida, el espacio disponible y el desarrollo de los maxilares para decidir si el niño necesita tratamiento de ortodoncia infantil o si basta con controlar su evolución.

Principales señales de que un niño puede necesitar ortodoncia

Estas señales no confirman por sí solas que sea necesario utilizar un aparato. Sin embargo, sí pueden indicar que conviene realizar una valoración.

Dientes torcidos, montados o sin espacio

Cuando los dientes salen girados, superpuestos o fuera de su posición habitual, puede existir falta de espacio en la arcada.

Durante el recambio dental es normal observar ciertos cambios, pero conviene revisar al niño si:

  • los dientes definitivos salen muy montados;
  • un diente erupciona por detrás o por delante de los demás;
  • no parece haber espacio para los dientes que todavía deben salir;
  • algunos dientes permanecen retenidos;
  • el apiñamiento aumenta con el crecimiento.

La falta de espacio no se valora únicamente observando los dientes visibles. También debemos estudiar la erupción de los dientes pendientes y el desarrollo de las arcadas.

Dientes superiores que muerden por dentro de los inferiores

En una mordida habitual, los dientes superiores quedan ligeramente por fuera de los inferiores. Cuando uno o varios dientes superiores muerden por dentro, puede existir una mordida cruzada.

Esta alteración puede afectar a la zona anterior, a los dientes posteriores o a un lado completo de la boca.

En algunos niños, la mandíbula se desplaza hacia un lado para encontrar una posición en la que puedan cerrar. Si esta compensación se mantiene, puede influir en la forma de morder y en el desarrollo facial.

¿Tu hijo presenta alguna de estas señales o tienes dudas al respecto?

Contacta con nuestros especialistas  en ortodoncia infantil y se pondrán en contacto contigo lo antes posible.

Dientes que no llegan a tocarse al cerrar la boca

Si queda un espacio entre los dientes superiores e inferiores cuando el niño cierra la boca, puede existir una mordida abierta.

Puede observarse en la zona delantera o, con menos frecuencia, en zonas posteriores. En algunos casos está relacionada con:

  • hábito de chuparse el dedo;
  • uso prolongado del chupete;
  • empuje de la lengua;
  • determinados patrones de deglución;
  • alteraciones en el desarrollo de los maxilares.

La importancia de la mordida abierta depende de la edad, la causa, la intensidad y el tiempo durante el que se haya mantenido.

Dientes superiores muy adelantados

Cuando los incisivos superiores sobresalen mucho respecto a los inferiores, puede existir un resalte aumentado.

Además de afectar a la mordida, unos dientes muy adelantados pueden quedar más expuestos a golpes y traumatismos. También pueden acompañarse de dificultad para cerrar los labios con naturalidad.

No todos los casos necesitan tratarse durante la infancia, pero sí conviene valorar la posición dental y la relación entre los maxilares.

Los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores

Si al cerrar la boca apenas se ven los dientes inferiores porque los superiores los cubren en exceso, puede existir una sobremordida profunda.

En algunos niños esta situación puede provocar:

  • contacto de los dientes inferiores con el paladar;
  • desgaste;
  • molestias;
  • limitación del movimiento;
  • una mordida poco equilibrada.

La valoración permite comprobar si se trata de una característica que debe vigilarse o si conviene actuar durante el crecimiento.

¿Quieres que revisemos la mordida y los dientes de tu peque?

Solicita una valoración de ortodoncia infantil en Raga Manresa.

La mandíbula se desvía al cerrar

Una señal especialmente importante es que el niño abra la boca con normalidad, pero desplace la mandíbula hacia un lado cuando termina de cerrar.

Esta desviación puede aparecer porque algunos dientes interfieren en el cierre o porque las arcadas no encajan correctamente.

También puede observarse:

  • mentón desplazado;
  • mordida diferente en cada lado;
  • mayor contacto de las muelas en una zona;
  • masticación preferente por un solo lado.

No conviene asumir que se corregirá por sí sola sin una valoración.

Dificultad para morder o masticar

Los niños pueden adaptarse a una mordida alterada y no explicar que tienen dificultades. Por eso, es útil observar cómo comen.

Algunas señales son:

  • evitar determinados alimentos;
  • tardar demasiado en masticar;
  • utilizar siempre el mismo lado;
  • no poder cortar alimentos con los dientes delanteros;
  • morderse con frecuencia las mejillas;
  • notar que los dientes no encajan bien.

Estas dificultades pueden tener diferentes causas y no siempre requieren ortodoncia, pero merecen una revisión.

Pérdida demasiado temprana o tardía de dientes de leche

Los dientes de leche ayudan a mantener el espacio necesario para los dientes definitivos.

Si un diente se pierde demasiado pronto por caries, traumatismo u otra causa, los dientes vecinos pueden desplazarse y reducir el espacio disponible.

También conviene consultar si:

  • un diente de leche tarda mucho en caer;
  • el definitivo empieza a salir sin que el temporal se mueva;
  • un diente permanente no aparece;
  • el recambio es muy diferente entre ambos lados;
  • faltan dientes o parece haber dientes adicionales.

El ritmo de erupción varía entre niños, por lo que debemos valorar el conjunto y no una fecha aislada.

Hábitos orales que se mantienen en el tiempo

Algunos hábitos forman parte de etapas normales del desarrollo. Sin embargo, si se prolongan, pueden influir en la posición de los dientes o en la forma de las arcadas.

Conviene valorar hábitos como:

  • chuparse el dedo;
  • utilizar chupete durante demasiado tiempo;
  • morderse el labio;
  • interponer objetos entre los dientes;
  • empujar los dientes con la lengua;
  • mantener la boca abierta habitualmente.

La presencia de un hábito no significa que el niño vaya a necesitar ortodoncia. Debemos comprobar su frecuencia, intensidad, duración y posibles consecuencias.

Respiración habitual por la boca

Respirar por la boca de forma frecuente puede coexistir con alteraciones nasales, respiratorias, musculares o del desarrollo oral.

La ortodoncia no sustituye una valoración pediátrica u otorrinolaringológica cuando existe dificultad respiratoria. Nuestro papel es comprobar si también hay paladar estrecho, falta de sellado labial, mordida alterada u otros cambios en la boca.

Conviene consultar si el niño:

  • duerme con la boca abierta;
  • respira habitualmente por la boca;
  • ronca con frecuencia;
  • tiene dificultad para cerrar los labios;
  • presenta congestión nasal recurrente;
  • mantiene una postura oral abierta.

Si sospechamos un problema respiratorio, podemos recomendar una valoración coordinada con el profesional correspondiente.

¿Identificas algunas de estas señales y quieres que le hagamos una valoración a tu peque?

Pide cita para que nuestros especialistas valoren la mordida, los dientes y la respiración de tu hijo.

Señales que pueden observar las familias

Estas señales sirven como orientación, pero no permiten diagnosticar por sí solas un problema de ortodoncia.

Relación entre lo que observas, qué podría estar relacionado y qué conviene valorar
Lo que observas Qué podría estar relacionado Qué conviene valorar
Dientes montados o girados Falta de espacio Desarrollo de las arcadas y erupción
Dientes superiores por dentro de los inferiores Mordida cruzada Anchura del maxilar y cierre mandibular
Espacio entre los dientes al cerrar Mordida abierta Hábitos, lengua y desarrollo de la mordida
Dientes superiores muy adelantados Resalte aumentado Posición dental y relación de los maxilares
Dientes inferiores casi ocultos Sobremordida profunda Contactos, desgaste y crecimiento
Mandíbula desviada al cerrar Interferencia o asimetría de mordida Trayectoria de cierre y encaje lateral
Diente definitivo que no aparece Falta de espacio o alteración de erupción Posición y desarrollo del diente
Masticación siempre por un lado Dificultad funcional Contactos y equilibrio de la mordida
Hábito de chuparse el dedo Posibles cambios dentales o en el paladar Duración e impacto del hábito
Respiración frecuente por la boca Posible alteración funcional Boca, paladar y posible derivación médica

Algunas alteraciones no se ven a simple vista

Los padres suelen reconocer los dientes torcidos, pero otras situaciones pueden pasar desapercibidas.

Durante una revisión podemos detectar:

  • dientes definitivos que no siguen una trayectoria adecuada;
  • falta de espacio antes de que aparezca un apiñamiento evidente;
  • dientes retenidos;
  • piezas ausentes o adicionales;
  • contactos que desvían la mandíbula;
  • diferencias entre el crecimiento de ambos maxilares;
  • mordidas cruzadas posteriores poco visibles;
  • pérdida prematura de espacio;
  • alteraciones funcionales.

La dentición mixta, en la que conviven dientes temporales y definitivos, proporciona información importante sobre cómo se está desarrollando la boca. Las recomendaciones de odontopediatría consideran el control de la erupción, la dentición y la oclusión como parte de la atención bucodental infantil.

¿Tienes dudas sobre cuándo es el momento de llevar a tu hijo al ortodoncista por primera vez? Te recomendamos nuestro artículo donde explicamos las señales de que tu hijo debería ir al ortodoncista.

¿Tener alguna de estas señales significa que necesita aparato?

No necesariamente.

Después de la valoración podemos encontrarnos con diferentes situaciones:

El desarrollo es adecuado

Aunque exista alguna irregularidad propia del recambio dental, podemos comprobar que la erupción, el espacio y la mordida evolucionan correctamente.

En ese caso, solo necesitaremos mantener las revisiones habituales.

Conviene controlar la evolución

Puede existir una alteración leve que todavía no necesita tratamiento. Programaremos controles para comprobar cómo cambian los dientes y los maxilares durante el crecimiento.

Es recomendable intervenir durante el crecimiento

Algunos problemas pueden beneficiarse de una actuación temprana, especialmente cuando afectan a:

  • la anchura de las arcadas;
  • el desarrollo de los maxilares;
  • la trayectoria de cierre;
  • una mordida cruzada;
  • determinados hábitos;
  • la erupción de los dientes.

El tratamiento puede esperar

Hay problemas de alineación que se tratan mejor cuando han salido más dientes definitivos. Detectarlos pronto no significa empezar de inmediato, sino planificar el momento adecuado.

El objetivo de una revisión temprana no es colocar aparatos a todos los niños. Es saber qué necesita cada uno y cuándo conviene hacerlo.

Cuándo pedir una revisión de ortodoncia infantil

Como orientación general, se recomienda realizar una primera revisión ortodóncica alrededor de los 6 o 7 años. A esa edad suele haber suficientes dientes definitivos para valorar la mordida y observar cómo se están desarrollando las arcadas.

No obstante, conviene pedir cita antes o sin esperar a esa edad si observas:

  • una desviación clara de la mandíbula;
  • dificultad para masticar;
  • pérdida prematura de dientes de leche;
  • dientes que erupcionan en una posición anómala;
  • traumatismos en dientes o maxilares;
  • hábitos orales persistentes;
  • problemas importantes para cerrar los labios;
  • una mordida cruzada evidente;
  • dolor o bloqueo al abrir y cerrar.

Si has observado alguno de estos cambios, podemos revisar la mordida, el espacio disponible y el desarrollo de los maxilares para saber si conviene tratar o simplemente controlar la evolución.

Qué revisamos en una valoración de ortodoncia infantil

La revisión no consiste solo en comprobar si los dientes están rectos.

En nuestras visitas de ortodoncia infantil, en Raga Manresa, valoramos:

  • la posición de los dientes temporales y definitivos;
  • el espacio disponible;
  • la secuencia de erupción;
  • la relación entre ambas arcadas;
  • la anchura del paladar;
  • el crecimiento de los maxilares;
  • la trayectoria de cierre;
  • los movimientos mandibulares;
  • los hábitos orales;
  • la respiración y el sellado labial;
  • el estado de la higiene y las encías.

Según el caso, también podemos necesitar registros diagnósticos, fotografías, escaneado o pruebas radiográficas. No todas las pruebas son necesarias en todos los niños; las indicamos cuando aportan información relevante para el diagnóstico.

Ortodoncia infantil y ortodoncia interceptiva: no son exactamente lo mismo

La ortodoncia infantil es un concepto amplio que incluye la valoración y el tratamiento de problemas dentales y de mordida durante la infancia.

La ortodoncia interceptiva se utiliza durante el crecimiento para actuar sobre determinadas alteraciones antes de que se complete la dentición definitiva.

Puede estar indicada, según el diagnóstico, para:

  • ampliar una arcada estrecha;
  • corregir algunas mordidas cruzadas;
  • guiar el desarrollo de los maxilares;
  • recuperar o conservar espacio;
  • reducir el efecto de determinados hábitos;
  • mejorar una desviación funcional.

No todos los niños necesitan esta fase. Tampoco garantiza que nunca vayan a necesitar ortodoncia posteriormente. En algunos casos, su objetivo es corregir el problema de crecimiento y facilitar una segunda fase cuando hayan salido los dientes definitivos.

Qué relación existe entre ortodoncia infantil y odontopediatría

La odontopediatría se ocupa de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la salud bucodental infantil. La ortodoncia se centra especialmente en el desarrollo de la mordida, los maxilares y la posición de los dientes.

Ambas áreas están relacionadas porque problemas como una caries extensa, la pérdida prematura de un diente de leche o una alteración en la erupción pueden influir en el espacio disponible.

Mediante un seguimiento coordinado podemos:

  • prevenir caries;
  • cuidar los dientes temporales;
  • controlar el recambio dental;
  • detectar pérdida de espacio;
  • observar hábitos;
  • revisar el desarrollo de la mordida;
  • decidir cuándo necesita valoración ortodóncica.

Ver tratamiento de odontopediatría en Manresa.

¿Qué puede ocurrir si esperamos demasiado?

No todos los problemas empeoran de la misma forma y algunos pueden tratarse más adelante sin dificultad. Sin embargo, esperar sin haber realizado una valoración puede hacer que perdamos una etapa útil del crecimiento.

Dependiendo del problema, puede producirse:

  • aumento del apiñamiento;
  • reducción del espacio para dientes definitivos;
  • mantenimiento de una desviación mandibular;
  • consolidación de hábitos;
  • mayor desgaste en determinados dientes;
  • crecimiento desigual de las arcadas;
  • tratamiento posterior más complejo.

Esto no significa que todos los niños deban empezar pronto. Significa que debemos diagnosticar primero y decidir después.

Una revisión a tiempo también puede confirmar que no es necesario intervenir y evitar tratamientos prematuros.

Preguntas frecuentes sobre la duración de los implantes dentales

¿Un niño puede necesitar ortodoncia aunque tenga los dientes rectos?

Sí. La posición visible de los dientes es solo una parte de la valoración. Puede existir una mordida cruzada posterior, una desviación mandibular, falta de espacio para dientes pendientes de salir o una alteración en el crecimiento de los maxilares.

¿Chuparse el dedo significa que necesitará ortodoncia?

No siempre. Depende de la edad, la frecuencia, la intensidad y el tiempo durante el que se mantenga el hábito. Debemos comprobar si ha producido cambios en los dientes, el paladar o la mordida.

¿Se puede empezar ortodoncia antes de que salgan todos los dientes definitivos?

Sí, cuando existe una alteración que puede beneficiarse del crecimiento. Otros problemas se tratan mejor más adelante. El momento depende del diagnóstico, no solo de la edad.

¿Las caries deben tratarse antes de empezar ortodoncia?

La boca debe estar en condiciones adecuadas de salud e higiene antes de iniciar un tratamiento. Si existen caries, inflamación de encías u otros problemas, normalmente debemos controlarlos previamente.

¿Siempre hace falta una radiografía en la primera revisión?

No. La necesidad de pruebas radiográficas depende de la edad, la erupción, los antecedentes y lo que observemos en la exploración. Solo debemos indicarlas cuando aporten información necesaria.

Ortodoncia infantil en Manresa adaptada a cada etapa

No todos los dientes torcidos necesitan corregirse inmediatamente, ni todas las alteraciones de mordida deben esperar hasta la adolescencia. El momento adecuado depende del tipo de problema y de cómo esté creciendo el niño.

En nuestra clínica revisamos la erupción, el espacio, la mordida y el desarrollo de los maxilares. Si no es necesario tratar, programamos controles para seguir la evolución. Si detectamos una alteración que puede beneficiarse de una actuación temprana, explicamos a la familia las opciones, los objetivos y el momento más adecuado.

Nuestro objetivo no es adelantar tratamientos, sino utilizar la etapa de crecimiento cuando realmente puede aportar una ventaja.

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